Primer Informe de Gobierno

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Prosperidad compartida

Desde el inicio de esta administración, en diciembre de 2018, trabajamos arduamente para implementar un nuevo modelo de gobernabilidad, que permitiera desterrar la corrupción, el clientelismo, la represión, el uso de la fuerza pública y el espionaje político, prácticas utilizadas en el sexenio anterior para imponer decisiones guberna- mentales ajenas a los intereses del pueblo, disolver protestas sociales o expresiones políticas distintas.

Hoy, a casi seis años, podemos afirmar que cambiamos radicalmente ese panorama y logramos la consolidación de un modelo con el que la gobernabilidad se garantiza a través del respeto a los derechos humanos, escuchando a la ciudadanía, estableciendo diálogo, generando acuerdos y consensos, pero, sobre todo, implementando políticas dirigidas a propiciar la igualdad social, la seguridad y el bienestar de la población, especialmente de los sectores más vulnerables.

Este esquema permitió que el servicio público se convirtiera en un elemento eficaz y cercano a la gente; además, contribuyó a que este gobierno cumpliera en tiempo y forma con sus responsabilidades institucionales y de interlocución con los poderes locales y federales.

Gracias a esta visión del servicio público, a la atención de las causas que generan la desigualdad, así como al diálogo que se estableció con los diferentes grupos sociales, económicos y políticos, la Ciudad de México vive una de las etapas más democráticas e incluyentes de su historia, donde los derechos y libertades se ejercen plenamente y las autoridades brindan las condiciones para que ello suceda.

El establecimiento de esta nueva gobernabilidad en la capital del país no hubiera sido posible sin el respaldo y la confianza popular que esta administración tuvo desde el comienzo, primero, con la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, y posteriormente, con el doctor Martí Batres Guadarrama, quienes enarbolaron los principios de la Cuarta Transformación de manera honesta y firme, y llevaron a cabo la tarea de gobernar en beneficio de todas y todos los habitantes de esta gran metrópoli.

Hemos cumplido con nuestros compromisos, sabemos que aún queda un largo camino por recorrer, pero en este periodo sentamos las bases de una nueva relación entre gobierno y ciudadanía, donde el actuar de los servidores públicos siempre debe ser transparente y acorde a los principios democráticos, buscando en todo momento la solución de las demandas de la población, bajo la generación de acuerdos y consensos, y nunca con el uso de la fuerza pública, la soberbia o la intimidación.

Entregamos a la siguiente administración resultados positivos en materia de gobernabilidad. Estoy seguro que habrán de continuar con ellos y profundizarlos, siempre guiados por la búsqueda del bienestar social, del fortalecimiento de la democracia, la pluralidad, el respeto a los derechos humanos, y la máxima de nuestro movimiento: no robar, no mentir y no traicionar al pueblo.

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